María Fernanda y sus comentarios…
From: Maffer Camara
Sent: Tuesday, September 22, 2009 1:18 AM
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Subject: Re: Iztaccihuatl.
Un paso, una cumbre… ¿Saben lo que eso significa? ¿Pueden calcular cuántas cumbres conquistó cada uno de nosotros en esa montaña? No fue fácil: a veces el frío, otras la oscuridad, o la sed o el dolor o el paso en falso y el agotamiento a ratos, cada obstáculo debió ser vencido para obtener la recompensa: sabernos capaces de dar, siempre, un paso más, de hacer el máximo esfuerzo y de encontrar múltiples satisfacciones en el camino.
Para mí, lo más bello ha sido la sinergia que hemos logrado crear en el equipo. En principio, nos une una causa común y el proyecto en el que tenemos la oportunidad de materializarlo. Pero lo que nos mantiene en pie es la energía positiva, las casi treinta mentes concentradas en un mismo objetivo (e incluyo a quienes no suben la montaña, pero que con su trabajo nos impulsan: Dani, Liz, Bertha, Gisela y la gente de Séptimo Grado, por ejemplo), la solidaridad y el apoyo que unos a otros nos otorgamos a cada momento.
Lo más impresionante, sin duda, fue el paisaje.
Lo más emocionante, la cumbre.
Lo más reconfortante, las palabras de aliento.
Lo más sorprendente, llegar al límite y vencerlo.
Lo más grato, el triunfo.
La mayor recompensa, compartir esos momentos.
Así que gracias a todos por ser parte de este maravilloso equipo y de la gran causa que representamos con el proyecto.
Gracias a Fundación CIM*AB por brindarnos la oportunidad de contribuir a llevar su misión a lo más alto (literalmente); es un orgullo poder ayudar.
Gracias a PonceDeLeón por su apoyo y empeño en sacar adelante el proyecto; una gran idea requiere gran liderazgo.
Gracias a Lumática por dejar constancia de cada paso y de cada cumbre; su trabajo es invaluable.
Gracias a Séptimo Grado por el equipo, que son herramientas indispensables para alcanzar nuestro objetivo.
Gracias a las “victoriosas” por su gran ejemplo de lucha, optimismo y triunfo y por compartir sus historias y ganas de vivir; son todas admirables. En verdad les digo que cada paso que aumentaba mi dolor, lo di pensando en ustedes.
Gracias al equipo de guías de montaña por su experiencia, aliento, paciencia e involucramiento; sin ustedes no podríamos lograrlo, pues forman parte ya del proyecto. (Ojalá les copies este y todos los demás correos a los demás, Héctor.)
Gracias a los denominados “acompañantes” por su tenacidad y fortaleza en la montaña; por su lucha, aunque desde otra trinchera, contra el cáncer de mama.
Rata de ciudad que soy, mi horizonte simpre ha estado enmarcado por esos inmensos guardianes del Valle de México: los volcanes. Son una de tantas cosas en el paisaje urbano que damos por sentado; “pequeños” detalles que olvidamos, pues pareciera que se mimetizan con el asfalto, el acero y el concreto de la gran urbe. Será por eso que siempre soñé con subir una montaña y ver desde ahí mi mundo –eso, y haber escuchado las historias de mi papá al respecto toda la vida; ha de ser cuestión de sangre.
Mi sueño de opio es subir el Everest. (Pero mientras no tenga los 60mil dólares que se requieren para ir en una expedición con Héctor, tendré que seguir viéndolo en la tele.) Mi sueño de 26 años había sido, hasta hace dos días, subir el Izta. Gracias a cada uno de ustedes por ayudarme a hacerlo realidad.
Muy, muy en especial, gracias a Fer: esos últimos metros que me parecieron kilómetros no los hubiera subido sin tu aliento, compañía y paciencia; de no haber sido por ti, el sueño se hubiera quedado en aspiración. Ni mi orgullo (y mira que es grande) hubiera hecho que subiera una piedra más. Gracias otra vez y siempre…
Y gracias a Luz por ese grito de “¡Es tuya, ya la tienes [la cumbre]!” que me dio la fuerza para dar los últimos veinte pasos. Tu abrazo, che, fue el complemento perfecto de mi victoria y me llevó al borde de las lágrimas, al sentirme acompañada. ¡Sos maravillosa!
Subí unas cuantas fotos a mi Facebook (http://www.facebook.com/album.php?aid=109259&id=583313166&l=eb00132ce5). Las demás son muchas tomas de la montaña. Les dejo mi favorita con un abrazo muy fuerte y la emoción de volvernos a encontrar en algunos días.
MF